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Como en otros países, el patrimonio arquitectónico esta estructurado con base en influencias artísticas, políticas y económicas de cada época. En Brasil no podría haber sido diferente, por eso la evolución de la arquitectura en el mundo occidental tuvo reflejos directos en el país. El rompimiento ocurrió solamente a principios del siglo 20, con la creación del movimiento modernista. Los períodos que componen la historia arquitectónica brasileña son:
Manierismo – 1530 - 1630
Predominante en Europa en el siglo 16, el estilo manierista portugués fue implantado en la colonización brasileña y se puede ver hasta hoy en fortalezas, iglesias, conventos y monasterios, como la Iglesia da Graça, en Olinda (PE), el Monasterio São Bento, en Rio de Janeiro (RJ), y el Fuerte de São João, en Bertioga (SP). Son construcciones formadas por portadas geométricas y simétricas para edificios civiles y militares, como órganos públicos y fortificaciones, y más ornamentadas para iglesias y monasterios.

Barroco y Rococó – 1600 - 1770
Caracterizada por la riqueza de detalles y de materiales, como el oro y las piedras preciosas, la arquitectura barroca se firmó en el país justamente gracias al ciclo del oro, en el siglo 17. Las primeras construcciones estaban en las ciudades costeras, como Salvador (BA), Recife (PE) y Río de Janeiro (RJ), que eran las puertas de salida de todo el oro recogido en Minas Gerais. Solamente en el siglo 18 las famosas iglesias mineiras (de Minas Gerais) de Ouro Preto, São João Del Rei y Mariana empezaron a ser construidas. Los interiores tallados a oro son la principal característica del período. El rococó es considerado la última fase del barroco y nació en Francia. En Brasil, está presente en las fachadas tridimensionales y en las cúpulas de las iglesias. El período fue eternizado por el trabajo de Antônio Francisco Lisboa, más conocido como Aleijadinho (1730 – 1814), que esculpió las obras sacras de las más importantes iglesias de las ciudades históricas de Minas Gerais.
Neoclasicismo – 1770 - 1830
El neoclasicismo se caracteriza por el regreso de los trazos simétricos y geométricos y se inspira en la arquitectura greco romana. El período marca el final del ciclo del oro, la llegada de la familia real portuguesa a Brasil y el ansia de la población por la independencia. Ese movimiento fue más fuerte en Río de Janeiro, debido a la necesidad de reurbanización del local para la acomodación de la corte recién llegada de Europa. La Iglesia de Candelária, en Río de Janeiro, es una de las principales construcciones del período.
Eclecticismo - 1830 - principios del siglo 20
El desarrollo de las ciudades que ocurre después de la abolición de la esclavitud y de la proclamación de la República, en 1889, debilitó el uso del estilo neoclásico rígido. Con el aumento de la población en las ciudades, las clases dominantes buscaban diferenciarse mezclando elementos arquitectónicos de otros países y épocas, como la arquitectura gótica, florentina y normanda, en sus construcciones. Los ejemplos de eso en Brasil son: el Teatro Municipal (inspirado en la Ópera Garnier, de París) y la Pinacoteca del Estado, en São Paulo. En Rio de Janeiro, el Museo Nacional de Bellas Artes y la Biblioteca Nacional.
Neogótico - principios del siglo 20
El resurgimiento del estilo gótico en la arquitectura sucedió en diversos países occidentales y se nota esencialmente en construcciones religiosas, con sus enormes cúpulas de metal. Probablemente fueron construidas más catedrales góticas en esa época que en el propio período gótico, en el siglo 12. El mayor símbolo del estilo en Brasil es la Catedral da Sé, en São Paulo, que tuvo inicio en 1913 y que sólo fue entregada en 1954.
Neocolonial 1900 - 1930
En contraste con el período del Eclecticismo – de imitación de diversos estilos europeos -, el inicio del siglo 20 marcó la búsqueda por las raíces culturales brasileñas y el resurgimiento del estilo colonial. Se creía que los orígenes lusitanos representaban el verdadero estilo nacional y el movimiento se empezó a notar no solamente en construcciones públicas, como también en las casas. En Europa, la vuelta del estilo colonial también se hizo notar, pero con más énfasis en España que en Portugal. Un marco del período fue la construcción de la Facultad de Derecho de São Paulo, en el Largo São Francisco.
Modernista – 1922 - 1970
El año de 1922 marcó el centenario de la Independencia y la explosión de un sentimiento de “brasilidad” representado de modo muy diferente en las artes. El país tenía ganas de romper con cualquier tradición, forma o sistema, y las palabras de orden eran funcionalidad y racionalidad. El concreto aparente de las construcciones significaba el desarrollo urbano consolidado y el inicio del fortalecimiento de la industria. Oscar Niemeyer y Lúcio Costa eran los principales nombres, a pesar de que la “Casa Modernista”, primera construcción del estilo hecha en Sao Paulo, haya sido proyectada por el ruso Gregori Warchavchik. Sin embargo, fue el edificio del Ministerio de la Educación y Salud, construido en Rio de Janeiro, en 1943, el que abrió las puertas del modernismo arquitectónico brasileño para el mundo. El período, que duró hasta mediados de los años 1970, terminó de manera estupenda con la construcción de Brasilia. El modernismo se dividió en diversas escuelas arquitectónicas, pero fue Niemeyer el que logró innovarlo, dándole líneas curvas al concreto y transformando edificios en obras de arte. Entre las principales construcciones del arquitecto están el Edificio Copan, los pabellones del Parque Ibirapuera, en São Paulo, y el Conjunto Arquitectónico de Pampulha, en Belo Horizonte.
Contemporáneo - 1970 hasta los días de hoy
Las rupturas ocurridas en el Modernismo, no sólo en Brasil como en el mundo, dieron origen a una colisión de estilos e inspiraron una nueva generación de arquitectos a utilizar formas geométricas lineares (constructivismo), no lineares (desconstructivismo) y la asimetría. Pese a no haber sido tan innovadora como la arquitectura modernista, la contemporánea fue marcada por nombres y construcciones de proyección nacional e internacional, además de la producción continúa de Oscar Niemeyer hasta los días de hoy. Lina Bo Bardi, arquitecta que proyectó el Museo de Artes de Sao Paulo (MASP), a pesar de haber empezado sus obras aún en el período modernista, contribuyó para la arquitectura brasileña contemporánea en edificios como el utilizado por el Sesc Pompéia, en São Paulo. Pero el nombre de mayor destaque y el más premiado del período todavía es Paulo Mendes da Rocha, que tiene su obra caracterizada por grandes huecos libres y líneas simétricas de concreto aparente. Su propuesta es la creación de ambientes funcionales, pero que estimulen, a la vez, la integración humana. Entre sus obras más famosas están el cobertizo de la Plaza do Patriarca, la reforma de la Pinacoteca del Estado, la construcción del Museo de la Lengua Portuguesa y la del Museo Brasileño de la Escultura (Mube), todas en São Paulo. Por su trabajo en la Pinacoteca, el arquitecto recibió el premio Mies van der Rohe, en el 2001. En el 2006, fue laureado con el Premio Pritzker, considerado informalmente el “Nobel de Arquitectura”, por toda su obra.
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